Algunas ideas para redactar un proyecto cultural.

En Nabata Asesoría apoyamos la creación artística y la participación cultural como un derecho fundamental de todas las personas y un motor transformador de la sociedad.

A lo largo de nuestra trayectoria, hemos tenido la suerte de poder trabajar en colaboración con artistas, creadores y agentes culturales, defendiendo la apuesta de aquellos proyectos que trabajan por la profesionalización del sector y también la de aquellos otros que buscan la inclusión y la participación en cultura.

No es posible ni admisible renunciar a la cultura, bajo ninguna circunstancia y por eso más que nunca, queremos apoyar al sector cultural y artístico que tanto aporta a nuestra sociedad.

Hoy queremos compartir algunas reflexiones acerca del trabajo que conlleva sacar adelante un proyecto cultural, garantizar el cumplimiento de sus fines y su durabilidad. Esperamos que os sea de utilidad.

Estas son algunas ideas a tener en cuenta para redactar un proyecto cultural:

1. MIRA A TU ALREDEDOR

Podríamos empezar por hacer una reflexión sobre el contexto de las políticas culturales a nivel internacional, nacional, regional y local, determinar nuestro ámbito de actuación y nuestro público objetivo. Partiendo de esta idea previa nos ayudará mucho observar otros proyectos que han cumplido fines similares a los que nos estemos planteando.

Sin un análisis profundo previo de la realidad a la que nos dirigimos, es muy probable que nuestra propuesta quede desconectada de su posible público, o bien que nuestra intervención no tenga continuidad ni recorrido más allá de la celebración de unas acciones puntuales.

2. DEFINE TUS OBJETIVOS EN BASE A LAS NECESIDADES

Más allá del interés o la necesidad del grupo promotor del proyecto, es necesario «escuchar» al contexto en el que va a desarrollarse el proyecto y detectar cuales son las necesidades que va a cubrir nuestro proyecto. Sólo así garantizaremos su éxito, lo que necesariamente la implicación del público al que va destinado y de otros agentes colaboradores que se sumen al proyecto.

3. ESCOGE LA FORMA MÁS ADECUADA

Los nuevos paradigmas de participación en cultura, los nuevos canales y la tecnología, los nuevos lenguajes artísticos y el público en el centro del planteamiento, están muy presentes en los nuevos contextos de la cultura. Asociaciones, fundaciones, cooperativas, son fórmulas que dan respuesta a proyectos colectivos en función de sus objetivos. También hay proyectos que parten de una iniciativa individual o personal y otros que se apoyan en la inversión de sus promotores. Es importante escoger una forma jurídica que realmente se adapte a los fines y la realidad de tu proyecto cultural.

4. BUSCA ALIADOS

Incluso los proyectos más personales necesitan de la colaboración de otros agentes. Plantea tu proyecto a otros agentes que puedan colaborar y suma fuerzas para cumplir objetivos comunes.

5. PIENSA EN LA FINANCIACIÓN DEL PROYECTO

Una vez estudiado el contexto y sus necesidades, definidos los fines y localizados los posibles colaboradores, vamos a ver cómo hacer realidad el proyecto y para esto, necesitaremos conseguir el apoyo económico que sostenga los gastos necesarios.

En función de la naturaleza de cada proyecto, podremos acceder a una u otro tipo de financiación. Siempre es recomendable buscar un modelo de presupuesto equilibrado en el que los ingresos provengan de diferentes fuentes, como pueden ser el público final (taquillas, entrada, ventas…), el patrocinio o mecenazgo a través de entidades privadas o de pequeñas colaboraciones a modo «crowfunding» y por último la financiación a través de fondos públicos.

La financiación pública en cultura es un pilar importante para garantizar que los proyectos responden a los fines de las políticas culturales. Puedes acceder a ella a través de las diversas convocatorias públicas de subvenciones y ayudas a nivel local, autonómico, estatal y europeo. También a través de un contrato menor, contratación artística o otras líneas de financiación que se convocan para actividades concretas.

6. TRAZA UNA HOJA DE RUTA

Durante todo el trabajo previo ya realizado, habremos ido recogiendo una información y definiendo un «plan de acción» que necesariamente debe recogerse por escrito en un documento al que llamaremos «el proyecto».

La definición de un buen proyecto es la herramienta básica que nos va a ir “guiando” en la puesta en marcha de nuestra iniciativa y que va a ser la verdadera garantía del éxito de un proyecto cultural.

Siguiendo la metodología de diseño de proyectos culturales de David Roselló Cerezuela(1), un proyecto cultural, debe contener los siguientes «bloques» a desarrollar:

  1. Definición de la necesidad del proyecto, el contexto en el que se integra nuestra intervención.
  2. Definición de nuestra propuesta, a quién nos dirigimos, cuales son nuestros objetivos, cual va a ser la metodología utilizada y cual es el plan de acción, es decir el cronograma y actividades a desarrolar, así como el modelo de gestión.
  3. Definición de la producción del proyecto. Es decir qué tareas se van a llevar a cabo, con qué recursos contamos, cual va a ser nuestro plan de comunicación, infraestructura, forma jurídica, presupuesto y otras cuestiones prácticas que pongan de manifiesto sobre todo nuestra capacidad para llevar a cabo el proyecto.
  4. Definición de los mecanismos de evaluación previstos para valorar si hemos cumplido los objetivos.

Una vez que tengamos nuestro proyecto bien definido y desarrollado, podemos extraer una o varias presentaciones para comunicar los fines, objetivos y acciones a desarrollar de nuestro proyecto a los colaboradores y «financiadores» del proyecto.

7. EVALÚA LOS OBJETIVOS CUMPLIDOS

Por último pero no menos importante, una vez que hemos llevado a cabo el plan de actuación definido, es necesario evaluar si nuestro proyecto ha cumplido con los objetivos previstos.

La evaluación ha de ser concluyente y para esto es necesario haber definido previamente muy bien los objetivos y establecido una serie de indicadores que nos permitan medir de forma clara, si hemos cumplido con los fines del proyecto.

En Nabata Asesoría acompañamos a entidades que desarrollan su actividad en el ámbito cultural, desde la definición del proyecto, la búsqueda de financiación, la definición de una estructura legal adecuada, la gestión laboral, fiscal y económica y otros trámites necesarios como la redacción y firma de contratos o la solicitud y justificación de subvenciones y ayudas en cultura.

Si tienes un proyecto y quieres contar con nuestra asesoría, no dudes en contactarnos!

  •  ROSELLÓ i CEREZUELA, David. Diseño y evaluación de proyectosculturales.6ª ed. Barcelona: Ariel, 2011.

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